Prostitutas en madrid mata hari

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Era el Madrid de la belle epoque, remanso de paz entre las capitales europeas, azotadas por la gran guerra, crisol de todos los servicios secretos beligerantes y escenario de fiestas fabulosas, a alguna de las cuales asistió la famosa Mata Hari.

El Madrid de las tardes del Ritz, plasmadas en un famoso cuplé, donde bailaban los jóvenes elegantes de la época. Chicote, hombre cordialísimo y servicial con todo el mundo, no tuvo grandes apuros con el brutal, cambio de situación provocado por la guerra civil.

Durante la guerra abundaban, como es lógico, los uniformes: Cambió la clientela, aunque no sus motivaciones. Nuevos uniformes, nuevos ricos y, como fondo ambiental, dos secuelas de una dura posguerra: Por Chicote pasaron los primeros frascos de penicilina y las primeras medias de nylon que se vendieron en España. En los cuarenta y los primeros cincuenta, a Chicote iba a desembocar un curioso comercio import-export que, por vías paralelas a las legales, nacía en la calle de Serrano, en el bar Roma, amparado por fantasmales licencias de importación firmadas en un cercano Ministerio.

Ocupaban entonces las mesas bellas muchachas, probablemente con tragedia posbélica a cuestas, listas para ejercer el amor mercenario. Había hambre en España, pero en Chicote siempre había dinero. Los años dorados de Chicote terminaron con la tecnocracia y el desarrollo económico.

Y el ambiente cambió. Los dólares de los mozos de la USAF no pudieron sustituir, pese a su valor, a los billetes de mil y a los regalos rumbosos que propiciaba el mercado negro. Aquellos muchachos de Balarrasa y películas por el estilo eran ya unos otoñales poco dados a este tipo de galanteos. Pedro Chicote encontró entonces satisfacciones en el Real Madrid de Di Stéfano, aquel equipo que ganaba las Copas de Europa sin encontrar rival en el continente.

Chicote fundó, junto con otros amigos - Gaviria y Padilla, entre ellos- el Hongo Club, una curiosa agrupación que tenía por objeto acompañar al equipo en todos sus desplazamientos europeos. En París en realizó algunos intentos fallidos como modelo de artistas bajo el nombre de lady MacLeod, fracasos que conllevaron a un auténtico trauma en su vida por carecer de recursos económicos para vivir. La mentira e imaginación, como salida obligada para superar su penosa situación económica, empezaron a dar sus frutos y a la vista de sus ventajosas consecuencias, pasó a convertirse en algo habitual.

Amparada por el mito que había creado, tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares e incluso políticos de alto nivel, y, en general, con la alta sociedad. Por aquella época, intentó recuperar a su hija que vivía con su padre, pero resultó imposible. Mandó a su ama de llaves, que volvió con las manos vacías tras varias horas de espera a la puerta del colegio donde estudiaba, ya que aquel día su padre fue a recogerla y llevarla lejos. Nunca logró recuperar a su hija. En estalló la Primera Guerra Mundial, y la conmoción envolvió a Europa.

En ese año se encontraba actuando en Berlín, donde tenía como amante al jefe de la policía local, quien la contactó con un hombre clave: Al año siguiente volvió a Holanda, pero el tren de vida al cual se había acostumbrado la fue hundiendo. En medio de la crisis, y viéndose mayor para continuar con su trabajo de bailarina, aceptó que Kraemer pagara sus deudas a cambio de información.

Así adquirió su tercera identidad: Si bien el militar no le tenía mucha confianza, la utilizó para conseguir datos sobre las fuerzas prusianas. Seguro de su actividad de espía a favor del enemigo, Ladoux posteriormente decidió mantenerla secretamente vigilada. En , se enamoró de Vadim Maslov, un joven oficial ruso de 23 años que estaba al servicio de Francia, y que fue gravemente herido en el frente francés perdiendo un ojo.

De hecho, se cree que esta fue una trampa que Ladoux le tendió para para poder probar que era una espía y entregarla a las autoridades francesas.

Durante su estancia en el frente, fue abordada por los alemanes que le ofrecieron dinero a cambio de que revelase los secretos que conocía de los franceces, ella aceptó pero solo dio información trivial. El 13 de febrero de , fue detenida por las autoridades francesas en su habitación del hotel Elysèe Palace de París; ella pidió que se le diera tiempo para ducharse y cambiarse, pero al cabo de unos minutos, regresó completamente desnuda y repartiendo bombones a sus captores en un casco prusiano que uno de sus amantes le había regalado hacía años, en una acción fallida por disuadirlos.

Fue acusada de espionaje, de ser una agente doble para Alemania y de haber sido la causa de la muerte de miles de soldados. Fue sometida a juicio en Francia el 24 de julio de , durante el cual afloraron muchas de las mentiras y engaños que había contado sobre su vida, lo cual fue empleado para desacreditarla.

Fue declarada culpable de espionaje y alta traición sin pruebas concluyentes y basadas en hipótesis no probadas que hoy en día principios del siglo XXI serían insostenibles en un juicio moderno. De hecho, una asociación de su ciudad natal solicitó al Ministerio de Justicia francés una revisión póstuma del caso, pero esta petición no fue atendida. Fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento en la fortaleza de Vincennes al amanecer del 15 de octubre de Sostiene la leyenda que la escuadra debió llevar los ojos vendados para evitar que sucumbieran a su encanto.

Sin embargo, son probados los hechos de que de se negó a que le vendaran los ojos y que la ataran al poste, de que le lanzó un beso de despedida a sus ejecutores y que, de los 12 soldados que constituían el pelotón de fusilamiento, solo acertaron cuatro disparos sobre ella: La noticia recorrió el mundo. Su cuerpo, que no fue reclamado, se disecó y empleó para el aprendizaje de anatomía de los estudiantes de la Facultad de Medicina Francesa, como se hacía con los ajusticiados en aquella época, pero su cabeza, embalsamada, permaneció en el Museo de Criminales de Francia hasta , año en el que desapareció, supuestamente robada por un admirador.

Quienes han estudiado este personaje dicen que, en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo. La jugada era perfecta: Hay que mencionar el nuevo escenario de inteligencia de guerra que suscitó este conflicto mundial. Numerosos mensajes de este tipo eran enviados para confundir sobre las verdaderas intenciones del enemigo y el movimiento de tropas. La lucha por conseguir claves y estar al tanto del cambio de ellas, provocó también auténticos quebraderos de cabeza.

Permaneció encarcelada durante meses antes de su fusilamiento, y tuvo contradicciones en los diferentes interrogatorios a los que fue sometida era una persona acostumbrada a inventar su propia vida.

Este atrevimiento y muestra de contactos con amantes enemigos, en plena época de guerra, muestran a Mata Hari con la actitud propia del mito que representaba, como si tuviese la seguridad de que sus contactos en la altas esferas la harían intocable. Estos hechos, entre otros, constan en el acta del juicio que no fue revelada hasta bien entrada la década de La acusación de haber sido la causante de la pérdida de miles de vidas y ajusticiada por ello, puede ser tomada como una acción de distracción propia de tiempos difíciles, en un momento en que era habitual que cientos de jóvenes franceses fueran ejecutados en el frente, por deserción.

Eran, con cierta frecuencia, auténticas carnicerías humanas, que inundaban las trincheras con restos de cuerpos humanos tras la enésima explosión, por lo que se pedían soluciones expeditivas ante cualquier atisbo de culpabilidad. Muerta a los 41 años en , Mata Hari sigue siendo un personaje de leyenda.

El mal camino de Rudy traería mucha desgracia y tristeza al hogar, amargo, hogar. El militar contrajo la sífilis , enfermedad que contagiaría a su mujer y a los dos retoños del matrimonio.

A la edad de dos años, el primogénito Norman John, murió a causa de una intoxicación con Mercurio -remedio usado para tratar la dolencia- y aunque la pequeña Jeanne Louise logró sobrevivir, tiempo después, el orgullo machista de su padre le privaría a la niña sentir los brazos de su madre. Tras la dolorosa pérdida, el aberrante Rudolf no solo la maltrataría psicológicamente, sino que también le propinaría golpes como a una mula.

Como aquella bendición nunca llegaba, se entregaría a un nuevo credo en la isla: Este ritual era una oda a la vida , la fertilidad y la mujer. Marga había encontrado su salvación en la cultura folclórica de la isla, donde aprendió a expresar su espíritu a través de las sensuales coreografías y la belleza en la verdadera naturaleza del amor.

Gracias a este encuentro consigo misma, pudo rescatarse de aquel naufragio de vida. El matrimonio regresaría a Holanda con la pequeña. Un año después, liberada de aquella cruz, se enfrentaría a un nuevo conflicto. El señor MacLeod se negó a proporcionarles una pensión. Argumentaba que la niña no podía criarse con una una mujer de baja moral.

Ante la desesperación de no poder ofrecerle una vida digna a su hija, se tragaría su dolor para cederle la custodia a Rudolf. Sin embargo, esa desolación le ayudaría a alumbrar a una nueva mujer; esa que tendría el poder de hablar y decidir por sí misma: Ella renacería gracias a su imaginación y al exotismo que evocaban los nuevos mundos, tan atractivos durante el Romanticismo.

Mata-Hari no sólo conquistaría los telones también se convertiría en la musa de los grandes cartelistas de la época. Y el ambiente cambió. Los dólares de los mozos de la USAF no pudieron sustituir, pese a su valor, a los billetes de mil y a los regalos rumbosos que propiciaba el mercado negro. Aquellos muchachos de Balarrasa y películas por el estilo eran ya unos otoñales poco dados a este tipo de galanteos.

Pedro Chicote encontró entonces satisfacciones en el Real Madrid de Di Stéfano, aquel equipo que ganaba las Copas de Europa sin encontrar rival en el continente. Chicote fundó, junto con otros amigos - Gaviria y Padilla, entre ellos- el Hongo Club, una curiosa agrupación que tenía por objeto acompañar al equipo en todos sus desplazamientos europeos. Chicote en todo este tiempo se había convertido en el restaurador de los actos oficiales organizados por El Pardo.

Tenía también a su cargo el bar de aquellas Cortes españolas ya tan lejanas. Los días de Pleno solía ir personalmente e invitar a beber gratis a los periodistas. A lo largo de toda su actividad profesional, coronada con la presidencia de la Asociación de Barman Españoles, Chicote fue recogiendo botellas de licores exóticos hasta formar un museo de bebidas que, con sus El domingo le despidieron muchos amigos de los que no olvidan los viejos y, para ellos, buenos tiempos.

El matrimonio se trasladó a Java , donde había sido destinado MacLeod, y tuvo dos hijos: Norman-John, nacido el 30 de enero de , y Louise Jeanne, nacida el 02 de mayo de En los niños enfermaron y Norman-John falleció. Aunque es probable que falleciera de complicaciones por el tratamiento de sífilis contagiada por sus padres, posteriormente se descubrió que ambos niños fueron víctimas de un envenenamiento en venganza contra Rudolph por sus maltratos a un sirviente nativo, quien envió a su esposa, la doméstica de la casa, a envenenar a la familia.

La muerte de este hijo supuso un duro golpe para un matrimonio ya deteriorado. El marido buscó amparo en la bebida. En París en realizó algunos intentos fallidos como modelo de artistas bajo el nombre de lady MacLeod, fracasos que conllevaron a un auténtico trauma en su vida por carecer de recursos económicos para vivir.

La mentira e imaginación, como salida obligada para superar su penosa situación económica, empezaron a dar sus frutos y a la vista de sus ventajosas consecuencias, pasó a convertirse en algo habitual. Amparada por el mito que había creado, tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares e incluso políticos de alto nivel, y, en general, con la alta sociedad.

Por aquella época, intentó recuperar a su hija que vivía con su padre, pero resultó imposible. Mandó a su ama de llaves, que volvió con las manos vacías tras varias horas de espera a la puerta del colegio donde estudiaba, ya que aquel día su padre fue a recogerla y llevarla lejos.

Nunca logró recuperar a su hija. En estalló la Primera Guerra Mundial, y la conmoción envolvió a Europa. En ese año se encontraba actuando en Berlín, donde tenía como amante al jefe de la policía local, quien la contactó con un hombre clave: Al año siguiente volvió a Holanda, pero el tren de vida al cual se había acostumbrado la fue hundiendo.

En medio de la crisis, y viéndose mayor para continuar con su trabajo de bailarina, aceptó que Kraemer pagara sus deudas a cambio de información. Así adquirió su tercera identidad: Si bien el militar no le tenía mucha confianza, la utilizó para conseguir datos sobre las fuerzas prusianas. Seguro de su actividad de espía a favor del enemigo, Ladoux posteriormente decidió mantenerla secretamente vigilada.

En , se enamoró de Vadim Maslov, un joven oficial ruso de 23 años que estaba al servicio de Francia, y que fue gravemente herido en el frente francés perdiendo un ojo. De hecho, se cree que esta fue una trampa que Ladoux le tendió para para poder probar que era una espía y entregarla a las autoridades francesas. Durante su estancia en el frente, fue abordada por los alemanes que le ofrecieron dinero a cambio de que revelase los secretos que conocía de los franceces, ella aceptó pero solo dio información trivial.

El 13 de febrero de , fue detenida por las autoridades francesas en su habitación del hotel Elysèe Palace de París; ella pidió que se le diera tiempo para ducharse y cambiarse, pero al cabo de unos minutos, regresó completamente desnuda y repartiendo bombones a sus captores en un casco prusiano que uno de sus amantes le había regalado hacía años, en una acción fallida por disuadirlos.

Fue acusada de espionaje, de ser una agente doble para Alemania y de haber sido la causa de la muerte de miles de soldados.

Baroja, siempre a la contra, es germanófilo, así como Jacinto Benavente. Quienes han estudiado este personaje dicen que, en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo. Consigue un contrato en el Moulin Rouge, donde no tarda en intimar con oficiales franceses de alta graduación. Los días de Pleno solía ir personalmente e invitar a beber gratis a los periodistas. Gozan de una clientela cosmopolita en la que no faltan aristócratas huidos de la molestísima guerra ni prostitutas de alto standing o demi-mondaines a la caza de protectores solventes.

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